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Estado de México: de zona de sacrificio a emergencia sanitaria.

Comunidad de El Dorado, Huehuetoca, bajo el Cerro de la Mesa Ahumada. Fotografía: Jessica Lizbeth Mendoza Benítez, 2022.

Por, Alejandro Mendoza Benitez

Junio, 2022

Redacción: Alejandro Mendoza Benitez

Fotografía: Jessica Lizbeth Mendoza Benitez

El Estado de México sufre una emergencia sanitaria, especialmente en el norte de la entidad, debido a la mala planeación de proyectos de desarrollo urbano, la infiltración de aguas residuales provenientes de la Ciudad de México en los mantos acuíferos y la sobreexplotación del territorio por parte de la iniciativa privada. Si bien el estrés hídrico y los incendios forestales han sido denominados «crisis ambientales», no son el único reflejo del riesgo que se ha gestado en el territorio mexiquense por más de doce años.

La contaminación del agua por metales pesados, así como de alimentos por bacterias provenientes de las heces y residuos sólidos, han provocado el aumento inminente de problemas de salud que requieren atención médica. De acuerdo con Jovani Navarro Ramírez, licenciado en Enfermería, durante los últimos meses ha “aumentado de manera abrupta el índice de infecciones por alimentos contaminados” en unidades de atención médica como el Hospital Municipal Huehuetoca. “La demanda que supone el servicio ha sido alta, de hecho si quisiéramos porcentualizar al tanteo, pues del 100 por ciento de los pacientes que visitan la unidad hospitalaria, está llegando un 70 o un 80 por ciento de ellos por alguna enfermedad diarreica”, calcula.

Zona de cultivo y riego en Ex hacienda de Xalpa, Huehuetoca. Fotografía: Jessica Lizbeth Mendoza Benitez, 2022.

Nicole Quiroz, quien prefirió cambiar su nombre para efectos de esta historia, es uno de esos casos. La joven de 27 años de edad fue atendida en esta unidad en al menos cinco ocasiones durante un periodo de siete meses (mayo-noviembre).

“La doctora me decía que no me iban a poner medicamentos contra el dolor porque posiblemente era una hernia; yo estaba muy desesperada porque el dolor era muy intenso. Le dije que antes me habían dicho que era bacteria y entonces me preguntó cuántas veces había ido por el mismo problema”.

Fue hasta el 20 de septiembre de 2021 que se le solicitaron estudios de sangre en un laboratorio externo para determinar las causas de su malestar. Los análisis realizados por el laboratorio “Grupo Santa María” determinaron un aumento de células blancas, principalmente en neutrófilos, que presentaban un porcentaje de 81% cuando los niveles estándar son menores al 77%. Según el diagnóstico de la médico tratante el resultado obtenido indicaba una infección de salmonelosis causada por la bacteria Salmonella, uno de los microorganismos más peligrosos según el Instituto de Salud del Estado de México. ⌊1⌋

Estudios de sangre de Nicole Quiroz. Fotografía: Archivo, 2022.

La salmonelosis es un tipo de infección bacteriana que regularmente afecta el tracto intestinal y en ocasiones el torrente sanguíneo. De acuerdo con el diagnóstico presuntivo de 2016 del Sistema Único de Vigilancia Epidemiológica (SUIVE), se registró un total de 77 566 casos de una muestra de tan solo el 10 por ciento del total de datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE).

“Después de dos o tres veces de que asistí cambié mis hábitos: no comía en la calle, me lavaba las manos antes de los alimentos, pero me volví a enfermar. Mi último recurso fue cambiar el agua que tomaba, la cambié [el agua directa de la llave] por el agua de garrafón, la que venden en las purificadoras, y a partir de ahí no me he enfermado. Es de diciembre para acá”, aseguró Nicole.

Si bien esta bacteria se puede encontrar en alimentos crudos, es a través del riego de cultivos con aguas residuales y la infiltración de las mismas en los acuíferos que se genera un aumento en los casos de infecciones. Por ejemplo, “El río de la venganza”, como se le conoce al raudal de Tula, Hidalgo, es utilizado desde la Ciudad de México como un sistema de liberación de agua residual que, al pasar por la entidad mexiquense, se implementa como una técnica de riego de cultivos de haba verde, chícharo y maíz, entre otros.

A pesar de que hay un aumento de enfermedades bacterianas en la entidad, no se han tomado las medidas infraestructurales necesarias para mitigar el problema, pues las unidades de salud no cuentan en su totalidad con el cuadro básico de insumos para la atención de las 16 992 418 personas que habitan el Estado de México, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Zona de excavación para tuberías de agua y drenaje en el Fraccionamiento Citara, en Huehuetoca. Fotografía: Jessica Lizbeth Mendoza Benitez.

“La última vez que yo acudí al hospital de Salitrillo me colocaron tres sueros de forma intravenosa para hidratarme. Me dijeron que no tenían penicilina para inyectarme y me tenía que esperar en lo que la conseguían. Después de eso me desmayé por el dolor y cuando desperté ya me la habían administrado”, señaló Nicole. Según su testimonio, uno de los enfermeros que la atendió le comentó que, aunque lograron obtener el medicamento, en ocasiones deben tomar alternativas para dar una solución sin los insumos necesarios.

“La unidad o el servicio que le toca hacer la recepción de esa cuestión tanto económica o de recursos, pues bueno, no lo destina hacia donde tiene que estar. Entonces ese es un problema que no nada más lo vive esta unidad, es un problema que lo vive todo el país”, comentó Jovani. Médicos especialistas del lugar consideran que, a pesar del aumento poblacional en la zona, no existe diferencia alguna en la calidad de la atención médica, por lo que dependerán de sus habilidades para poder atender pacientes con el poco medicamento disponible.

No se trata de un caso aislado. Ni siquiera del más grave. En la comunidad El Mirador, en el municipio de Apaxco de Ocampo, la Comisión del Agua del Estado de México realizó un estudio de factibilidad para la perforación de un pozo profundo, pero hasta la fecha la obra sigue sin ser puesta en marcha.

Pozo de agua en proceso de construcción en “El Mirador” en Apaxco, Estado de México. Fotografía: Jessica Lizbeth Mendoza Benitez.

A pesar de que se perforó a 300 metros de profundidad en un costado de la barranca, solo se lograron extraer 4 de los 17 a 20 litros de agua por segundo que se tenían previstos. Actualmente la obra está inactiva, pero figura como proyecto terminado en el Tercer Informe de Gobierno de 2021 del expresidente municipal Daniel Parra Ángeles, con una leyenda que dice: «Inversión: 6 232 789.63 pesos». 

Aunque el problema persiste y cada vez son más inminentes sus repercusiones, los proyectos de urbanización se continúan implementando en la región y las zonas habitacionales aumentan potencialmente, incluso en las zonas serranas de los municipios. Se trata de proyectos que no contemplan su impacto al sector salud, que está cerca de colapsar y tener que valerse únicamente de las habilidades de su personal médico.